La colección de fotografías En directo, disparada por Francesc Fàbregas, nos remite a una partitura visual que oscila entre la crónica y el testimonio gráfico de toda una época.
Como si fuesen notas musicales, el fotógrafo sitúa sobre el pentagrama del tiempo, una serie de retratos que sirven para componer una melodía que evoca la historia de la música y sus protagonistas.
En sus disparos, Fàbregas no busca plasmar el impacto fotográfico que producen los espectaculares efectos lumínicos de un concierto. Tampoco el impactante escenario que suele rodear a los protagonistas. Y mucho menos, la fotogenia de un público entregado en trance de celebración. Fàbregas, desnuda al personaje de la parafernalia propia del concierto y busca en él, lo esencial: el cuerpo, el alma, la expresión, la mirada, y sobre todo la voz.
Creo que un buen retrato es obra de dos, el fotógrafo y el fotografiado. Para que ese momento mágico se produzca, es necesaria una generosa y completa entrega por ambas partes.
Manuel Outumuro