El placer de mirar
8Biblioteca Central
A Sigfrid Casals, siempre le ha gustado mirar.
De pequeño, observaba a la gente desde el balcón de casa y se inventaba historias fantásticas. Quizá por eso estudió cine en Madrid, aunque las vueltas de la vida le llevaron hasta la fotografía de prensa, un oficio duro que no conoce la pausa.
En esta exposición, El placer de mirar, da fe. Pero más allá de los encargos de periódicos y revistas estaba la vida real, la que pasaba en la calle, se observaba desde la distancia corta y ponía a las personas en el centro. Y aquí es donde Casals siempre se ha sentido más cómodo. Quizás porque no le importa tanto la fotografía como el placer de mirar.

Sigfrid Casals