QUE NO TE VUELE TU PROPIA SOMBRA
Fausti Llucia Foto Autor 1

"Que…" nace del peligro al que nos vemos expuestos por la volatilidad de nuestras sombras.
¿Quién no conoce el carácter caprichoso, tergiversador y huidizo de las sombras? Andando pegadas a nuestros pies y danzando entre las piedras, peldaños o matorrales, amenazan siempre con desasirse de los zapatos para salir volando en aventuras que somos incapaces de imaginar.
Demuestran una agilidad, una rapidez y un valor que nosotros nunca alcanzaremos.
Nos castigan con las burlas más crueles para ridiculizarnos. En otros momentos, enmascarados nosotros en nuestro disfraz más perfecto, ellas nos desmontan la estrategia más fina para desvelar nuestras malvadas intenciones y retratarnos en público con todo su realismo y crudeza. Hemos de reconocer que pueden estar molestas porque las pisamos continuamente, pero aquí cada uno tiene su papel y eso no lo vamos a cambiar.
Evidentemente, esta situación requiere tomar una serie de medidas. No podemos permanecer indiferentes de por vida a las decisiones alocadas de nuestras sombras. Cualquier observador ajeno al problema se daría cuenta rápidamente del peligro que corremos: en el momento menos pensado y, por descontado en el más inoportuno, nuestra sombra se comportará como si se tratara del peor enemigo pudiendo, incluso, abandonarnos sin más miramiento.
Febrero de 2003: he conseguido el primer paso para mantener sujetas a las sombras. Espero que no se me contagie su inmovilidad.

FAUSTÍ LLUCIÀ